viernes, 21 de febrero de 2014

Braava, un robot mopa para suelos duros que trabaja en seco o en mojado

Parece una impresora, pero es un robot. El último que la compañía iRobot, especializada en tecnología aplicada a los entornos domésticos, ha incorporado a su línea de limpieza automática de suelos.



Braava está diseñado para afrontar sistemáticamente y de forma eficiente todo tipo de superficies duras, tanto en seco como en mojado, de una sola pasada. Al igual que los robots aspiradores que se han generalizado en los últimos años, su funcionamiento es sencillo: basta con pulsar un botón para que empiece a fregar, y cuando ha acabado vuelve al lugar donde empezó la limpieza. Previamente hay que colocarle uno de los dos paños de microfibra reutilizables (para seco o mojado) que incluye el kit y que se sujetan fácilmente mediante unas tiras de velcro.

Braava trabaja prácticamente en todo tipo de suelos, incluyendo parqué, baldosas, PVC o laminados. Es necesario, eso sí, que no haya alfombras ni moquetas, y los mejores resultados se obtienen si antes ha pasado un robot aspiradora como la Roomba. El dispositivo tiene dos modalidades de limpieza: en seco barre hacia atrás y adelante en línea recta, para atrapar el polvo, la suciedad y los pelos; en mojado utiliza una acción de fregado especial hacia atrás y adelante y paños húmedos para levantar la mugre.
Antes de empezar, Braava realiza un mapeado de la habitación, de forma que no deje ningún resquicio sin cubrir y para evitar escaleras y zonas textiles. Hay dos modelos, a partir de 229 euros, y el más avanzado (Braava 380) dispone de un sistema especial que dispensa líquido durante el ciclo de limpieza, además de una mayor batería y carga ultrarrápida.



Referencia: lavozdegalicia


Noticias

El robot lunar chino Yutu revive pese a su avería

El robot explorador lunar chino Yutu se ha reactivado y puede captar señales pese a la avería que se le detectó hace tres semanas, informó hoy un portavoz del programa espacial de este país, Pei Zhaoyu.



Pei, citado por la agencia oficial Xinhua, afirmó que Yutu, el primer robot explorador lunar chino y cuyo nombre significa Conejo de Jade, "tiene posibilidades de ser recuperado ahora que ha vuelto a la actividad".




Los expertos del programa espacial chino detectaron una avería en el control mecánico del artefacto el 25 de enero, cuando preparaban a Yutu para apagarlo durante la noche lunar.
La avería hizo temer a los responsables del programa que Yutu no quedara correctamente inactivado y no pudiera resistir las bajas temperaturas de la noche lunar y se estropeara de manera irreparable.
El explorador lunar "quedó desactivado cuando mostraba un estatus anormal", explicó Pei.




La noche lunar, en la que se alcanzan temperaturas de 180 grados bajo cero, tiene una duración de 14 días terrestres.
Durante ese espacio de tiempo la cara de la Luna en penumbra no recibe ninguna radiación solar, energía necesaria para alimentar los aparatos de investigación chinos.

La sonda lunar Chang E3, que transportó el robot hasta el satélite terrestre, alunizó el 14 de diciembre, 37 años después de la última maniobra de este tipo, conseguida por la Unión Soviética. Yutu comenzó a rodar por el suelo selenita pocas horas después.

Hasta la llegada de Chang E3 sólo Estados Unidos y la URSS habían conseguido alunizajes controlados, y únicamente la segunda de estas tradicionales potencias espaciales había desplegado robots de exploración en la Luna.
El Conejo de Jade, dotado de cámaras y un brazo articulado para llevar a cabo excavaciones, examinará la geología lunar y buscará recursos naturales durante tres meses.




Chang E3, por su parte, permanecerá activa un año, según los cálculos de los científicos chinos.



Referencia: lavanguardi.



Noticias

lunes, 17 de febrero de 2014

Pal Robotic (empresa Española) presenta a Reem-C un robot humanoide muy completo.

Se llama REEM-C, mide 1,65 metros de altura, pesa 80 kilos y es un robot bípedo con forma de humano desarrollado por la empresa catalana PAL Robótics que es capaz de levantar y transportar hasta 10 kilos, lo que le convierte en el robot más robusto de su categoría.




El robot se ha presentado hoy jueves en sociedad en un acto en el CosmoCaixa de Barcelona donde uno de sus creadores, Francesco Ferro, ha explicado que este robot bípedo permitirá el desarrollo de nuevas aplicaciones que ayudarán a mejorar la vida de las personas.
El robot reconoce el entorno en el que se encuentra, a las personas que le rodean y los objetos a su alcance y puede estar operativo durante seis horas, y en completo movimiento durante tres horas gracias a su sistema de baterías.
Ferro ha explicado que su software está completamente basado en ROS (Robot Operating System), el marco de trabajo que ha revolucionado el mundo de la robótica simplificando la programación de los robots y la colaboración entre los investigadores.
Además, las características técnicas de este robot, como la capacidad de manipular objetos, reconocer voces o interactuar con los humanos, y su sofisticado diseño le permiten realizar actividades educacionales y de entretenimiento, han destacado sus impulsores.
Durante la presentación del robot, la directora general adjunta de la Fundación "la Caixa", Elisa Durán, el profesor y experto en robótica de la Universidad Ramon Llull, Jordi Albó, y Francesco Ferro han destacado los avances en el campo de la robótica y han subrayado las aplicaciones tanto en investigación como a nivel comercial y empresarial de este robot.

"La robótica tiene múltiples aplicaciones en muchos campos diferentes, pero hay una máxima que lo une todo: los robots sirven a las personas", han explicado.
Según Ferro, la intención de la robótica es "hacernos la vida más cómoda, permitirnos llegar donde los humanos no podemos o facilitarnos las tareas más arduas".
El robot diseñado por PAL Robotics es además una plataforma de investigación "que nos permitirá poner en práctica de una manera mucho más ajustada a la realidad todos los avances e innovaciones asociadas a la robótica", ha explicado Ferro.
El robot REEM-C estará activo durante todo este fin de semana en el CosmoCaixa, que celebra dos días de puertas abiertas para que todos los visitantes puedan ver sus habilidades.
Referencia: lavanguardia



Empresas I+D Noticias

jueves, 6 de febrero de 2014

Mano robótica con la capacidad de sentir

Imagina que te amputaron una mano hace diez años: la echarías de menos como herramienta o ejecutora de tus órdenes, desde luego, pero eso no es todo; las manos son también nuestros principales informadores sobre la materia y sus texturas, o nuestros grandes órganos del tacto.


Científicos del BioRobotics Institute de Pisa, la École Polytechnique Federal de Lausana y otros centros europeos han desarrollado una mano robótica que ha permitido a un usuario —que perdió la mano izquierda hace 10 años— recuperar la sensación del tacto. Por ejemplo, distinguir una pelota de una mandarina.

Más importante aún a medio plazo, el avance dota a los brazos robóticos de un mecanismo esencial —la retroalimentación— para dar precisión a los movimientos que ordena la mente del paciente. Con sensores similares a los utilizados aquí será posible pronto emular otras sensaciones, como la temperatura. La investigación se basa en un solo paciente, pero el consorcio científico europeo proyecta ahora un ensayo clínico.

El paciente es danés, se llama Dennis Aabo Sorensen, tiene 37 años y perdió la mano izquierda hace nueve años en un accidente. Desde hoy es “la primera persona amputada del mundo que ha podido sentir el tacto de su mano prostética, y en tiempo real”, según los científicos de Lausana. Los médicos del equipo conectaron la mano robótica a los nervios del brazo de Sorensen, que estaban intactos. Es el primer éxito de una iniciativa de las universidades y los hospitales europeos llamada Lifehand 2.

“La retroalimentación sensorial ha sido increíble”, dice el paciente Sorensen, “puedo sentir cosas que no había sido capaz de sentir durante más de nueve años; cuando sujeto un objeto, puedo sentir si es duro o suave, cuadrado o redondo”. Durante las pruebas con los ojos vendados, Sorensen pudo también saber con cuánta fuerza estaba agarrando los objetos, y regularla según las necesidades. Son tareas rutinarias para una mano humana, pero un sobrecogedor salto tecnológico para un brazo robótico.

Los últimos años han presenciado notables avances en la robótica médica, la disciplina que intenta reemplazar los miembros y órganos perdidos por versiones mecánicas, como pantallas de electrodos implantados en la retina, piernas y brazos mecánicos controlados por la actividad cerebral del paciente y el último grito en ciencias de la computación e inteligencia artificial.

Mover el cursor de un ordenador o un brazo mecánico con la mente está al alcance de la tecnología actual. Pero si esos movimientos han de tener alguna precisión, se hace imprescindible un mecanismo de retroalimentación (o feedback). Si se trata de una mano robótica, el sistema de retroalimentación esencial es el tacto: percibir la sensación de lo que está tocando la mano, la textura y la resistencia que ofrece al agarrarlo.

De otro modo, incluso con nuestras manos naturales, nos pasaríamos el día rompiendo vasos y dando bofetadas en vez de caricias. Esta es la cuestión esencial que han resuelto Silvestre Micera y sus colegas de Pisa, Lausana, Roma, Friburgo, Essex y la ciudad danesa de Aalborg.

Presentan en Science Translational Medicine un esfuerzo conjunto que ha implicado a institutos europeos de robótica, neurología, prostética, ingeniería y bioingeniería, microsistemas, geriátrica y ciencias de la computación. La cooperación científica parece funcionar en Europa cuando los Gobiernos no lo impiden.

¿En qué consisten los sensores del tacto de la mano mecánica? ¿Por qué Sorensen los experimenta como sensaciones familares, muy parecidas a lo que sentía cuando tenía una mano natural, o a lo que siente con su otra mano? Una parte de la respuesta es que los nervios del brazo a los que se conecta el artilugio siguen enviando sus señales adonde lo hicieron siempre: a las áreas somatosensoriales del córtex cerebral, ese homúnculo deforme que se ve en las ilustraciones neurológicas, y cuya proyección (o mapa) de la mano izquierda sigue intacto nueve años después de la amputación.

Pero la otra mitad de la respuesta es un alarde de tecnología. Implica medir la tensión que generan los ‘tendones’ de la mano artificial, convertirla en una minúscula corriente eléctrica y filtrarla con avanzados algoritmos de computación hasta traducirla como un impulso que los viejos nervios del brazo sean capaces de interpretar. El paciente experimenta todo esto como una sensación simple y natural, pero lo que hay debajo son matemáticas avanzadas. Tal vez similares a las que subyacen a nuestra mente.

Referencia: sociedad.elpais




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